Y entonces, Agatha Christie

Y entonces, Agatha Christie

Hay algo que existe en las pausas. Momentos que solo encajan en los silencios, en los puntos y en las comas. Hay algo que decir y que se dice entre respiración y palabra. Una idea que pesa tanto que no llega a los labios. Es una intensidad a la que no estamos acostumbrados, para la que no se nos educa. Pero hay altos que son historias completas, inteligentes, perfectas, que nos dejan totalmente satisfechos. No requieren de mayor análisis ni comentario. No tiene por qué haber más intercambio que el del escritor y el lector, porque hay una certeza de que fueron creadas para nosotros. Son de cada uno.

La elegancia de esos relatos está en que no se dice más de la cuenta. Se abren y se cierran como las cortinas al final del día. Son suficientes por sí mismas. La paz que inspira un trabajo bien hecho, aunque no sea el propio, es lo que acalla la mente después de leer a Agatha Christie. Una vez se han atado todos los cabos, puedes irte a
dormir.

Agatha ChristieToda su obra es una declaración entre líneas. Demuestra que las cosas son como son porque tienen que ser así. La limpieza de los argumentos de Christie echa por tierra la acusación de frivolidad que se ha dirigido a la novela negra y criminal desde la aparición del género. Hay una buena dosis de psicología detrás de una historia completa, una que se cierra con naturalidad. Bien está lo que bien acaba. Podemos anticipar la necesidad humana inherente de escuchar el final del cuento, pero no podemos confiar a cualquiera la tarea de guardar el orden, de conseguir que todo se acople y fluya. Tiene que ser ligero y fácil de digerir si queremos cerrar el libro y apagar las luces, literal y simbólicamente.

Todo se reduce a no atiborrarnos de pan antes del plato fuerte. El último punto tiene que vibrar en el silencio para llenarlo. Suficiente. Es posible que ella supiese que esto es esencial para sobrevivir en una realidad moderna y que quisiera hacernos ese favor. No es de sorprender que el género haya vuelto a las librerías para una segunda ronda, años después de la muerte de la Reina del Crimen. Lo estamos pidiendo a gritos. La conexión, la autoafirmación más que el sedante. Nútreme, no me empaches.

Este año se cumple el centenario de la primera novela de Agatha Christie, El misterioso caso de Styles. Hay formas de vender una buena historia, lo que no hay es necesidad. Así que, lo único que procede a continuación, es un punto final y nada más.

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