Sacrificio catártico en Angélica Liddell

El sacrificio de Abraham

El sacrificio de Abraham

Podría ser un poema o la estética de un sacrificio o la ternura de desollar la angustia. Podemos desteñir nuestras ojeras con lejía. Podemos pintar las pirámides con yodo. Decir que la jaula es un corazón oxidado de verde. Podría ser una carta o un ensayo partido en cuántos cuchillos. La niña respira la enfermedad y sabe que sus ojos están manchados de esperma. Podría ser una sombra o una habitación que nos rompe la espalda. Aquí hemos venido a que el texto sea descuartizado, sea contemplado. El texto tiene que ser acción para ser recibido por el espectador. El lenguaje debe herir. El cuerpo debe vomitar lo que nos hace humanos.

Para Antonin Artaud el teatro es la enfermedad. Para Angélica Liddell el teatro es el lugar donde se puede manifestar la angustia. La angustia trasgrede la norma, la sociedad y la vida. La angustia rompe con los límites del pensamiento. La angustia rompe con la hipocresía. Tanto para Antonin Artaud como Angélica Liddell el teatro debe ser un ritual donde la primera intención no es derramar la sangre, sino provocar al espectador una conmoción. La palabra muere en la escena. El teatro es el lugar del sacrificio. El cuerpo se sacrifica para que sobreviva la palabra. Angélica Liddell es una dramaturga imprescindible para estudiar el teatro posvanguardista. Es una dramaturga que en sus puestas de escenas se sacrifica, sacrifica su cuerpo, pero no en un sentido nihilista, todo lo contrario, sino que el cuerpo herido establece una comunicación con el espectador. Quiere que a través de la herida, el espectador se sienta conmocionado, es una reacción muy propia de la catarsis aristotélica.

El teatro de Angélica Liddell en ese sentido no es innovador, no es revolucionario. No quiero decir que no sea revolucionaria, no, Angélica Liddell sí es una dramaturga que busca  la acción revolucionaria, que rompa con todos los esquemas tradicionales de la sociedad, quiere que el espectador reaccione y actúe de una forma determinada en la sociedad. Por lo tanto el  sacrificio no es solo catártico, sino también es poético, es revolucionario, es un sacrificio que debe significar la superación de la angustia.

 

 

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