La novela gráfica y su estudio

Son muy pocos los expertos que se han aventurado a estudiar la novela gráfica, tal vez por ser un término controvertido o quizás por el antiguo concepto, que parece que está grabado a fuego en nuestras mentes, de que los cómics son cosa de niños o incluso que están relacionados con el analfabetismo, a pesar de los numerosos estudios pedagógicos que señalan todo lo contrario. Son muchos los expertos que recomiendan el uso de los cómics como recurso didáctico y para optimizar los procesos de comprensión narrativa, pero también hay que tener en cuenta que son una buena forma de aventurar a los niños en lecturas más densas y que ayudan a su desarrollo creativo.

Pirámide McCloudAunque alejándonos un poco de las matizaciones anteriores, de sus posibilidades en las aulas, podemos decir que la novela gráfica tienen un contenido más adulto. El análisis de estas obras de arte permanece actualmente algo estancado, y pocos son los ensayos que encontramos sobre el tema y menos los estudios filológicos.

Las novelas gráficas son obras cuyos recursos narrativos son casi infinitos, que harían las delicias de cualquier filólogo que las analizarse a fondo. Encontramos textos como en las obras de Will Eisner, que se mezclan con el dibujo, haciendo que la distinción sea difícil o casi imposible.

Los primeros estudios sobre la novela gráfica nos vienen de la mano del creador de este término, Will Eisner, con su obra “Comics and Sequential art”. Más tarde, Scott McCloud tomaría el relevo con obras muy teóricas que ahondaron más en la temática: “Understanding comics” y “Reinventing comics”. Estas dos son sin duda la culminación de un trabajo de análisis concienzudo, como se puede ver en la teoría del triángulo de Scott McCloud. Poco más se puede añadir sobre estos dos grandes genios que no se haya escrito ya, salvo que “Understanding comics” es una obra que debería utilizarse como manual en los estudios filológicos y artísticos, pues describe con sumo cuidado el proceso narrativo, además de explicarnos la novela gráficPirámide McClouda desde su origen.

Quizás el problema resida en la concepción de las personas. Al igual que percibimos un cuadro de Monet o la famosa obra de Cervantes como una obra de arte, existen novelas gráficas que también tienen esa categoría artística, aunque solo algunos pocos son capaces de concedérsela. Tal vez el problema del poco avance en el estudio y la acogida de la novela gráfica se encuentre en los ojos de quien la miran, que son capaces de verla desde una postura más académica y menos ociosa, aunque una no quite la otra.

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