Los Videojuegos, el octavo arte

El pasado fin de semana algunos miembros de Ediciones Oníricas tuvimos la oportunidad de vivir los videojuegos desde una perspectiva distinta. Estuvimos en la JamToday de Almería, que tenía como invitado al diseñador de videojuegos de Delirium Studios Arturo Monedero, que habló de dos de los trabajos de su empresa: Los ríos de Alice y Los delirios de Von Sottendorff y su mente cuadriculada.

Vetusta Morla

Los ríos de Alice, con una clara influencia de Lewis Carrol, nos transporta a un mundo onírico, basado en el disco Mapas de Vetusta Morla, aunque el grupo también compuso ocho temas inéditos para la aventura gráfica, e ilustrado por la artista Ane Pikaza. Esta obra es una delicia para todos los sentidos. Está compuesta por una serie de puzzles que se deben ir resolviendo para avanzar, y además las pistas que nos ofrece el juego son fragmentos de canciones del grupo. Este juego es un claro ejemplo de que los videojuegos son un campo interdisciplinar, se necesita a muchas personas para crear esas obras de arte: informáticos, ilustradores, músicos y ¿por qué no filólogos?

Son muchas las personas que se preguntaban qué hacía una filóloga entre tanto informático, y es que existen muchos prejuicios contra las letras. Parece ser que ambos campos quedan a mucha distancia el uno del otro, cuando la realidad es muy distinta: la filología requiere de un número ingente de software de análisis y otros muchos de los que no vamos a hablar en este post. Pero estos prejuicios no son únicos de esta rama, son muchos “hombres de letras” los que también los tienen contra los videojuegos, no ven en ellos unos aliados para la literatura, si no más bien todo lo contrario.

Si algo nos ha enseñado la experiencia es que para cautivar al lector o al jugador, hace falta una buena historia y quién mejor para ayudar en esta tarea que un filólogo, alguien que conoce en profundidad un millar de obras y el desarrollo de estas. Los videojuegos están tomando un rumbo en el que la narrativa tiene mayor interés, donde el jugador cada vez tiene más poder en la toma de decisiones y sin una buena historia, aunque tuviéramos trabajando con nosotros al mismísimo Yoshitaka Amano, al videojuego le seguiría faltando algo.

Las buenas historias que conmueven al público son aquellas que prevalecen  y perduran en el tiempo ¿Cuántas veces habéis recordado con cariño algún videojuego?

Un ejemplo de una gran historia es Broken Age, otra aventura gráfica, creada p2596155-1444716754-broke-1024x576or Tim Schafer, que cuenta con Lee Petty como director artístico y Nathan Stapley como artista jefe. En este magnífico juego jugaremos con dos personajes, que aparentemente no están relacionados entre sí. Pero quizás lo más llamativo sean los dobladores, entre ellos se encuentran: Elijah Wood, Wil Wheaton y Jack Black.

Los videojuegos y la literatura se retroalimentan el uno del otro, al igual que la literatura y la música o el dibujo ¿Cuántos juegos están protagonizados por héroes de la literatura o influenciados por la mitología? ¿O cuantas historias sacadas de algún libro? Journey por ejemplo parece inspirarse en el vestuario de Noa de Sky Doll, Aqua.

En conclusión, la mitología, la literatura, los cuentos clásicos y los cómics han influenciado a una gran cantidad de videojuegos y sin ellos no tendríamos algunas grandes obras del octavo arte.

 

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