Beowulf, el tesoro épico anglosajón

Hoy he venido a hablaros del poema más importante de la tradición anglosajona en inglés antiguo, o anglosajón (valga la redundancia): Beowulf. Este poema, compuesto de 3182 líneas, aún no ha conseguido ser datado con exactitud. Si bien se estima que pudo ser compuesto durante la época de Wiglaf, uno de los últimos grandes reyes anglosajones de la época heroica, se cree que fue trasladado al papel en torno a los siglos VIII y X de nuestra era.

El poema en sí es una obra maestra de la composición versada épica anglosajona. Cada verso se divide en dos partes, que en castellano llamaríamos hemistiquios, por medio de una cesura. Sin embargo, al contrario de lo que suele suceder en la poesía medieval castellana, la poesía anglosajona se caracteriza por el uso constante de la aliteración.

¿Esto qué quiere decir? La rima no es externa. Si bien la aliteración se puede definir como la repetición sistemática de un sonido o un fonema a lo largo de una composición en un número de versos, en este caso nos encontramos con una repetición de sonidos que busca crear una rima interna en pos de marcar la división entre las dos partes del verso, además de las consabidas intenciones de provocar determinadas reacciones en el lector.

El tema central de Beowulf es la lucha de este héroe contra tres monstruos a lo largo de su vida en diferentes localizaciones del norte de la Europa. Sin embargo, podríamos incluir la lucha contra el paso del tiempo, puesto que el episodio final es una lucha entre un Beowulf ya envejecido contra un fiero dragón. Los monstruos son la parte central de la obra, a mi parecer. Coincido gratamente con el gran J.R.R. Tolkien, que afirmó que sin monstruos no hay historia, puesto que son los monstruos quienes forjan al héroe, y no al revés (para más información, consultar el ensayo ‘The Monsters and the Critics’ publicado por Tolkien en 1936). El epicentro de la trama lo constituyen las diferentes batallas contra Grendel, la madre del mismo y el dragón. Cada monstruo permite dividir la historia en “episodios”, encontrando de esta manera la primera batalla en el territorio de los Scyldings (la tribu danesa liderada por el rey Hrothgar), así como la segunda. La tercera batalla tiene lugar en la tierra natal de Beowulf, Escandinavia, donde se desarrolla el tercer y último episodio.

Dragón

Dragón

Por otro lado, es imposible no mencionar la eterna lucha entre el Bien y el Mal que nos presenta el poema. Este mensaje es, probablemente, una aportación del poeta cristiano que trasladó al papel el poema pagano original. Se cree que Beowulf fue un héroe con una base real, probablemente algún pariente lejano de un antiguo rey anglosajón. Sin embargo, puesto que fueron los religiosos cristianos los primeros en introducir la escritura en Bretaña, el autor del manuscrito decidió crear un equilibrio entre el paganismo original del poema (a fin de conservar la tradición anglosajona) con el cristianismo recién instaurado en las islas. De este modo, Beowulf es visto como una especie de enviado de Dios con la misión de acabar con las fuerzas del mal en el norte de Europa. Incluso se le llegan a atribuir rasgos típicos de un mesías al final del poema, tras la lucha contra el dragón.

Creo que, para concluir esta breve introducción al grandísimo poema que es Beowulf, es necesario señalar que, gracias a él, hemos podido disfrutar de obras tan maravillosas que han sido claramente influenciadas, no solo por su temática, sino también por su estilo retórico. Creo que el mayor ejemplo que podríamos encontrar es, en sí, toda la historia de El Hobbit. Sin embargo, considero que es una aventura que debéis descubrir vosotros mismos, la llave de una puerta que, una vez abierta, es imposible volver a cerrar…

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